Reflexión la Fotografía de Guerra

lunes, 9 de enero de 2017

Reflexión la Fotografía de Guerra


Desde hace mucho tiempo se han publicado reflexiones sobre la atrocidad de un tema tan presente como es la guerra. La mayoría de estas reflexiones terminan en un mismo punto en el que cualquier persona con algo de conciencia, puede coincidir. Las guerras son destructivas.
Una buena forma de reflexionar es observando la realidad de estos conflictos. La fotografía es uno de los medios de comunicación encargados de mostrarnos la realidad de estas zonas de conflicto.
Virginia Woolf publicó en 1938, “tres guineas” Reflexión sobre las raíces de la guerra (Enmarcado en la Guerra Civil Española). En él se muestra la conversación con un abogado de Londres que le pregunto: - ¿Cómo debemos evitar la guerra en su opinión?

 Analizando dos personas una 
fotografía de la destrucción, causada por una guerra. Como ya he dicho antes, ambos coinciden en que la guerra es algo repugnante. Pero en el caso de mostrar esa misma fotografía a los integrantes de una guerra podemos ver que la opinión no coincide. Un bando puede observar esa fotografía y experimentar un sentimiento de venganza como en la fotografía del Soldado Republicano de Robert Capa, quizás el bando franquista experimentara un sentimiento de grandeza al ver publicada esa imagen, sentimiento que no sería muy humanista.

Con este ejemplo llegamos a la conclusión de que la fotografía en la guerra es un arma de comunicación que afecta no solo a las personas ajenas al conflicto sino a todas las personas se relacionen o no con él. Una misma fotografía puede generar distinto mensaje para los distintos bandos de una guerra o las personas afectada con el conflicto. Pero es cierto que la mayoría de las personas externas a estos desastres humanos coincidimos que esta realidad es una tragedia que nunca se debería producir.
Los fotógrafos integrados en estas guerras son héroes que luchan por concienciar al mundo de los problemas, las injusticias y los atrasos que provoca una guerra en los países en los que se produce. La fotografía realizada por estos cazadores de la realidad ha evolucionado con el paso del tiempo. Antiguamente la fotografía era objetiva, como las fotografías realizadas por el rumano Carol Popp de Szathmari en la guerra de Crimea (1854-1858). Sus obras mostraban campos de batalla, fortificaciones y soldados de ambos bandos. Era una fotografía con un interés meramente informativo que buscaba informar sobre los hechos de la guerra no concienciar y convencer a una población con aquellos hechos. En definitiva, estas fotografías tenían un mero hecho informativo para la población. 




Fue en la Guerra Civil Española con Robert Capa, donde vemos una fotografía más valiente y con un mensaje definido, el fotógrafo muestra imágenes más cercanas a los hechos, con un gran interés persuasivo. No solo buscaban informar sino convencer a un determinado público. Mostraba los desastres de la guerra desde un punto de vista más humanista.

Con el paso del tiempo las personas se van volviendo insensibles al ver imágenes en las que se muestran masacres y atrocidades, no dejan de sentir malestar y tristeza en el individuo, pero no chocan sentimentalmente en la persona. La fotografía ganadora del World Press Photo en 1982 realizada por Robin Moyer


En esta fotografía podemos observar la masacre de los palestinos en el Líbano, a manos de falangistas libaneses de Hizb al-Katā’ib al-Lubnaniyya, en los campos de refugiados de Sabra y Shatila. Es una fotografía que en el presente no es tan persuasiva como una fotografía de un niño indefenso esperando el momento de su muerte. Las fotografías de guerra en la actualidad anteponen individuos o situaciones que provocan más debilidad en una persona, para que el mensaje llegue de manera más efectiva. Por ejemplo, la fotografía ganadora del World Press Photo en 2011 por Samuel Aranda.




En esta fotografía vemos a una madre sujetando a su hijo herido entre sus brazos, fotografía que se parece mucho a la ganadora en 2004 por Jean-Marc-Bouju en la que un iraquí conforta a su hijo mientras permanece detenido en un campo para prisioneros de guerra de los Estados Unidos. Un soldado cortó las esposas para que el hombre pudiera abrazar a su hijo, pero no le removió la capucha de plástico.





Ambas fotografías van más allá de la simple mutilación, estas fotografías intentan concienciar a la población del mal de la guerra, por medio de la debilidad humana. Por este motivo catalogamos a los fotógrafos de guerra como héroes que se juegan la vida día a día para intentar comunicar un mensaje al resto del mundo. Un mensaje que la mayoría de las personas no retiene y deja pasar, por el simple hecho de que la población en general hemos admitido la situación de la guerra como algo deprimente que no se puede evitar. Quizás esta forma de pensar sea la causa de que estos conflictos se sigan produciendo y no pongan fin. Quizás la solución final esté en nuestras forma de pensar.








1 comentario :

  1. Buena reflexión Ismael,

    Estoy totalmente de acuerdo contigo y creo que los que van a las guerras para contárnoslas pretenden hacernos llegar el mensaje de que acabar con esto está en nuestras manos. Ójala lo logremos algún día.

    Buena documentación, me gusta el paralelismo entre la foto de Aranda y la de Bouju.

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